¿Empresas haciendo Ghosting? El plan para bajar impuestos y que el capital no nos deje en ‘visto’.
Mientras el Gobierno Nacional impulsa una Ley de Financiamiento diseñada para la reducción gradual del impuesto de renta y beneficios por inversión verde, las empresas están perfeccionando el arte del silencio. El mercado laboral colombiano presenta una paradoja incómoda.
Entre 2021 y 2023, el mercado vivía la efervescencia de la pospandemia. Las empresas competían ferozmente por el talento en lo que se llamó la «Gran Renuncia», ofreciendo bonos de contratación y flexibilidad absoluta. En ese periodo, el desempleo en Colombia luchaba por bajar del doble dígito (rondando el 11% o 12%), pero la comunicación fluía porque la necesidad de personal era crítica.
Hoy las cifras macroeconómicas parecen celebrar una tasa de desempleo del 8.8%, el capital ha pasado de «perseguir» al trabajador a dejarlo en «visto».
Generando de está forma el ghosting laboral, el cual ha dejado de ser una mala práctica para convertirse en una estrategia de mercado. Actualmente, 4 de cada 10 aspirantes en el país reportan haber sido ignorados totalmente tras superar entrevistas finales. Lo más alarmante es el auge de los Ghost Jobs: se estima que hasta el 50% de las vacantes publicadas en plataformas digitales no tienen una intención real de contratación inmediata.
Las empresas las mantienen activas para:
Benchmarking salarial: Medir qué tan barato está el talento especializado sin comprometerse a contratarlo.
Imagen corporativa: Proyectar un crecimiento inexistente ante inversionistas.
Alimentar la IA: Recopilar datos masivos para entrenar sus algoritmos de selección futuros.
La Ley de Financiamiento actual apuesta a que, al reducir la carga tributaria, las empresas reinvertirán en el país. Sin embargo, el capital está eligiendo un camino distinto al empleo formal. Mientras la informalidad en Colombia creció un 14% este año, superando el ritmo de la contratación legal, los ahorros fiscales se están desviando hacia la automatización radical.
El capital no nos deja en «visto» por falta de recursos; lo hace por falta de necesidad. Muchas organizaciones están utilizando los beneficios por «inversión verde» y la reducción de renta para financiar licencias de software e IA que reemplazan tareas operativas, logrando ser productivas sin tener que contestar un solo correo de postulación.
El costo de este silencio es una fuerza laboral cínica y agotada. El fenómeno ya es bidireccional: el ghosting de onboarding (candidatos que firman y no aparecen) también crece, reflejando un mercado donde la lealtad ha muerto.
Si la estrategia para que el capital no nos deje en «visto» se limita a la zanahoria fiscal, el plan nacerá cojo. Sin políticas que exijan transparencia en los procesos de selección y que incentiven la contratación de humanos sobre la adquisición de algoritmos, la reactivación económica será solo un número en un balance, mientras miles de colombianos siguen esperando una respuesta que la IA decidió no enviar.