La biopic de Michael Jackson, dirigida por Antoine Fuqua, aún no aterriza en las salas comerciales, pero su estreno mundial en Berlín ya ha activado los sismógrafos de la prensa internacional. No estamos ante un simple estreno de temporada; estamos presenciando el intento más ambicioso de Hollywood por codificar la vida de la figura más compleja del pop. Las primeras impresiones dibujan un panorama tan hipnótico en su estética como incómodo en su narrativa, situando al espectador en la frontera entre el espectáculo de lujo y el drama humano que la industria prefiere no terminar de resolver.
Bajo la producción de Graham King —el artífice de Bohemian Rhapsody—, la cinta apuesta por una estética que busca, ante todo, la validación del ícono. El desempeño de Jaafar Jackson es el punto donde la crítica encuentra un consenso: no es una caracterización, es una captura quirúrgica de la energía escénica que definió una era. Sin embargo, esa misma épica visual es la que enciende las alertas. La película oscila entre el homenaje deslumbrante y la omisión cautelosa de las controversias que fracturaron la vida del cantante. Mientras algunos sectores detectan una mirada más cercana a la defensa del artista, otros ven una maniobra para incluir los episodios oscuros sin profundizar en ellos, priorizando la mitología del «Rey del Pop» sobre las sombras del hombre.
En un ecosistema que aún procesa el impacto de documentales como Leaving Neverland, la película de Fuqua se convierte en un campo de batalla simbólico. La participación de los herederos de Jackson en la producción sugiere que Michael ha sido concebida más como un gran evento comercial y de limpieza de imagen que como una revisión crítica necesaria. Desde este 8 de abril , las principales cadenas del país (Cine Colombia, Cinemark, Procinal, Royal Films y Cinépolis) habilitaron sus plataformas para la preventa y el estreno oficial para Colombia será el próximo 23 de abril de 2026 .
Esto no es solo una película, es un evento cultural que va a marcar el año cinematográfico. Michael Jackson sigue siendo el rey, y su historia merece ser vista con todo el contexto que solo una producción de este nivel puede ofrecer.





